De año en año

No escribo mucho por aquí, la verdad es que no le he dado mucha continuidad.

Hoy, desayunando con mis amigos Fer y Sergio, Fer ha dicho que le parecía que hoy en día los blogs son el último reducto que nos queda de aquella web que una vez diseñamos. Una web tranquila, calmada, curada por una persona, expresandose de la forma en que quería y no obligada por un algoritmo. Todo esto lo ha dicho atribuyendoselo a Sergio, por cierto.

Y no puedo estar más de acuerdo. Sergio hoy, además, nos ha regalado el Camino de Miguel Delibes, obra en la que Delibes describe la deshumanización que supone el progreso impuesto, el avanzar por avanzar, sin sentido.

Hablabamos hoy de cómo los tres, en los últimos tiempos y pese a ser informáticos, llevamos un proceso de retomar la tecnología que de verdad aporta.

Por mi parte hablaba de cómo he conseguido una organización realmente útil y productiva con el mejor sistema de escritura que ha inventado la humanidad, no superado a día de hoy: Papel y boli.

Pero coincido con ambos dos en que este sistema, los blogs, me parecen el último vestigio de la internet libre y enfocada en el usuario, en las ideas, en la tecnología que apoya al humano y no en la que lo reduce a una tarjeta de crédito; a que tu mera existencia se resuma en el consumo que eres capaz de realizar, que absolutamente toda la tecnología esté enfocada única y exclusivamente en que te gastes el máximo dinero posible.

Justo hoy también he leído este manifiesto de Jeff Huang en el que habla de la vuelta a una web más sencilla, hecha para durar y aislada del declive de internet:

Quizá toda este cambio que estemos llevando a cabo es porque estamos hartos de ser consumidores y queremos volver a ser humanos. Hartos de no creerte nada de lo que ves: te están intentando engañar para venderte. O estafarte. O conseguir que hagas algo.

Justo hoy también vi un clip de Los Simpson de los nuevos - aunque este me ha gustado me reservo cualquier opinión. El clip venía a insinuar que ya no podemos fiarnos de absolutamente nada porque parece que todo está enfocado en manipularte o sacarte los cuartos. De forma bastante pesimista, el abuelo Simpson mete un billete en el correo de Marge y le hace creer que no se ha equivocado confiando en una chica a la que le ha dejado 20 dólares y esta le promete que se los enviará por correo. Quizá debamos ser aquellos que vean lo positivo del ser humano y tengamos que mantener viva, un mínimo, la llama de la esperanza en la humanidad, en el progreso y en la tecnología.

No le he dado continuidad a este blog, aunque sinceramente, me encantaría. La verdad, se que eso no va a ocurrir. Que tantas veces he hecho la promesa y tantas veces la incumplí. Es verdad que a día de hoy soy más mayor, alguna cana peino, y eso puede cambiar. No se, quién sabe. Me gusta esto.

Me gusta escribir, me gusta expresar mis ideas y cada vez, menos que me las intenten empujar. Creo que tengo mis valores y mis objetivos claros. Puede que esto cambie.